El último momento del Erasmus llegó en la estación y el aeropuerto, donde pusieron punto final a una experiencia que ha dejado una huella imborrable en todos ellos. Entre maletas y controles de seguridad, compartieron sentimientos encontrados: la alegría de regresar a casa y reencontrarse con sus familias, y la tristeza de despedirse de una etapa tan intensa y enriquecedora.
Durante la espera del vuelo, aprovecharon para recordar los mejores momentos vividos en Turín: las actividades realizadas, las nuevas amistades, las risas compartidas y todo lo que han aprendido tanto dentro como fuera del aula.
Con el embarque llegó la despedida definitiva de esta aventura Erasmus. Vuelven con la maleta llena de recuerdos, aprendizajes y experiencias que les han ayudado a crecer personal y académicamente. Sin duda, este viaje ha sido mucho más que una estancia en el extranjero: ha sido una experiencia única que siempre formará parte de ellos.




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